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SUEÑOS ESCRITOS

1.-

IMAGEN Y MUERTE

A tres pisos del suelo vivía Pablo, a cinco pisos de su cuarto podía revisar el día. Tenía ya veintinueve años, vestimentas excéntricas, a veces, oscuras.

 

Solía Pablo  atrapar instantes, ése era su trabajo. Admiraba esas tardes de poco sol cuando podía atrapar al día pálido. Sus ojos brillaban de felicidad cuando a través del lente divisaba la luna y aquella noche, a ratos, profunda.

 

Pablo temía ser atrapado, le aterraba la idea de quedarse atrapado en unas imágenes, siempre miraba en todas direcciones como si alguien lo siguiera, a veces corría presuroso con su cámara, ese artefacto para atrapar el tiempo como lo llamaba el.

 

Desde pequeño sintió que el color lo llamaba, sentía esos extraña curiosidad que alguna vez quizás lo atormentara.

 

Miraba atónito esas fotos de colores, y en esas fotos de sus padres, creía haberlos atrapado en vida para siempre, aunque ellos habían muerto ya hacía tiempo.

 

A veces Pablo se sentía sólo. Era en ese momento cuándo cerraba las cortinas y apagaba las luces, queriendo escapar del mundo y de esa voz de cemento que galopaba entre sus oidos.

 

Dos copas sonaron.-

 

¡Salud! Dijo Carlos su único y gran brindis - por tus éxitos -.

 

¿Cúales éxitos?, respondió Pablo, si sólo estoy rodeado de ellos, nunca esperé el momento propicio para escapar de mi realidad, solo soy un muñeco que nace y vuelve a nacer.

 

Esa noche habián bebido de más, la chimenea calurosa que intentaba alumbrar ese curto lúgubre, apenas  les permitía verse a los ojos. Ellos, de lejos, eran sólo una imagen para dos ojos que rodeaban el cuarto. La puerta se abrió, dejando entrar ínfimos rayos de luz, ¿Quién era?; no lo sabian, sólo hasta escuchar ese click, ese sonido que atrapaba, encerraba la imagen dentro, las creencias remotas que nublaban la mente de Pablo, sólo él sabía que otro tiempo de colores lo esperaba.

 

Moría y vivía atrapado en esa imagen hacia el fin, moría el miedo.

 

 

NANO
1998